Las Palabras Mágicas

Desde pequeña mi mamá me enseño a decir siempre las palabras mágicas, y ahora ella le enseña a mi hija a decirlas siempre. Debo admitir que cuando era mas chiquita no solía insistir tanto en ese tema, el porque no lo se…. pero ahora le pido a mi hija todo el tiempo que saluden a los vecinos, así como se saluda a sus abuelos (claro y fuerte) todos los días,  y cuando alguien tenga una buena intención, sepa agradecerla.

No creo que haya que forzar a saludar con una sonrisa en la boca  y mucho menos exigirles que le den besos a nadie para despedirse o saludar, pero sí creo que la convivencia tiene unas reglas básicas que hemos dejado de cumplir.

El ser humano se demoró un millón de años desarrollando su corteza cerebral y, gracias a ella, somos la única especie capaz de hablar. Y así y todo, no saludamos. Por elevados, por andar mirando el celular, por ir a las carreras o por preocupaciones que ocupan nuestra mente e invisibilizan a los demás seres humanos. No hay excusa para mí ni quiero que mis hijos las tengan.

Creo en la importancia de las buenas costumbres al interior de nuestra cotidianidad y también en la sociedad de la que hacemos parte. Y decir gracias puede parecer simple, inconsciente y automático para los que desde pequeños lo hacemos, pero es una de las cosas que ahora los niños no hacen y las mamás no les piden ni les muestran el sentido y la importancia.

Estoy convencida del poder de las palabras y de la posibilidad de incorporarlas en nuestra vida diaria.