Pregorexia: anorexia durante el embarazo

Hoy en día es casi un cumplido decirle a una mujer embarazada “¡Casi no parece que estuvieras embarazada!” Y aunque cada mujer sube una cantidad de peso diferente durante el embarazo, el aumento de peso es saludable.

No subir de peso lo suficiente durante el embarazo es peligroso: puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo y complicaciones de nacimiento, tales como prematuridad y bajo peso al nacer. Además, si se restringe la ingesta de alimentos durante el embarazo, el bebé no recibe los nutrientes adecuados que necesita para desarrollarse.Resultado de imagen para pregorexia anorexia en el embarazo

El embarazo de una mujer es una etapa de cambios en todos los aspectos, especialmente físicos. Uno de los cambios físicos más notorios es el aumento de peso. Cuando una mujer embarazada se obsesiona con su aumento de peso, siente que se ve demasiado gorda y trata de evitar engordarse, puede haber desarrollado un desorden alimenticio conocido como pregorexia o anorexia del embarazo.

¿Qué es la pregorexia?

“Pregorexia” combina las palabras pregnacy (embarazo en inglés) y “anorexia”. Describe a las mujeres que tienen miedo a aumentar de peso durante el embarazo, y por lo tanto no se nutren adecuadamente a sí mismas y a su bebé en desarrollo. Y aunque no es considerado todavía un diagnóstico médico, describe un comportamiento muy real y preocupante. Las mujeres con pregorexia no solo no comen bien, sino que también llegan a hacer ejercicio excesivo, severo y extenuante para su cuerpo para no aumentar de peso.

Las mujeres más vulnerables de sufrir pregorexia

Las mujeres con antecedentes de trastornos alimentarios están particularmente en riesgo de sufrir de pregorexia durante el embarazo. Esto es especialmente cierto para las madres primerizas, que no están preparadas para lo que le va a suceder a su cuerpo. Algunas mujeres piensan que estarán bien al quedar embarazadas, pero cuando empiezan a ganar peso se desencadena una reacción que las pone de nuevo en el modo anoréxico.

Pero los trastornos alimenticios también pueden afectar a las futuras mamás que no los sufrieron en el pasado. Algunas de estas mujeres han mantenido un estrecho control de su peso corporal y figura durante toda su vida. Y cuando empiezan a subir de peso durante el embarazo desarrollan comportamientos poco saludables con los alimentos.

Las mujeres a menudo no hablan de sus trastornos alimenticios con su ginecólogo. Esto sería lo más saludable, ya que el médico las derivará a nutricionistas, psiquiatras y psicólogos que les brinden apoyo.

Consecuencias de la Pregorexia

Las consecuencias de este desorden alimenticio pueden ser muy graves, inclusive mortales tanto para la madre como para el bebé.

Consecuencias en la madre:

  • Desnutrición.
  • Anemia por falta de ingesta de hierro.
  • Descalcificación ósea por disminución de la ingesta de calcio y aumento de las necesidades maternas de calcio.
  • Baja producción de leche en el postparto.
  • Alteraciones hormonales.
  • Alteraciones dermatológicas como caída del cabello, y piel seca y deshidratada.

Consecuencias en el feto:

  • Durante el primer trimestre: es importante tener buenos niveles de ácido fólico para disminuir el riesgo de malformaciones del sistema nervioso central. Las mujeres pregoréxicas al no seguir una dieta equilibrada, tienen una disminución de ácido fólico en sangre por lo que aumenta el riesgo de sufrir defectos del tubo neural como la espina bífida. Las malformaciones asociadas a la malnutrición se ven aumentadas en estas pacientes. Las tasas de aborto espontáneo también aumentan en las mujeres pregoréxicas.
  • Durante el segundo y tercer trimestre: las mujeres pregoréxicas presentan un riesgo mayor de sufrir un parto prematuro y de concebir un feto con retraso de crecimiento. Los hijos, por lo tanto, tienen más posibilidades de sufrir:
    • Retraso mental.
    • Parálisis cerebral.
    • Muerte fetal intrauterina.
    • Problemas cardiovasculares, digestivos y de formación ósea.

Algunos estudios correlacionan madres pregorexias con niños con un nivel intelectual más bajo y con dificultades fisiólogicas y emocionales.
La persona que sufre pregorexia usualmente no reconoce sus propios síntomas. Es por esto que la familia juega un papel muy importante, porque los familiares de una mujer embarazada que padece pregorexia pueden reconocer la existencia de este trastorno y ayudarle a encontrar ayuda para resolverlo.

Síndrome de Rett

El Síndrome de Rett es una patología del desarrollo neurológico, de causa genética, que afecta principalmente a las niñas y muy rara vez a los niños. Muchas veces se confunde con el autismo, la parálisis cerebral o con retrasos del desarrollo sin un origen claro. Esta enfermedad se clasifica en el grupo de enfermedades raras y se presenta en uno de cada diez mil recién nacidos vivos del sexo femenino, siendo la segunda causa más frecuente de retraso mental en este sexo.

Causas

La mayoría de los casos de síndrome de Rett se deben a un problema en un gen llamado MECP2. El gen se encuentra en el cromosoma X. Las mujeres tienen 2 cromosomas X. Aun cuando 1 cromosoma presente este defecto, el otro cromosoma X es lo suficientemente normal para que la niña sobreviva.

Los varones nacidos con este gen defectuoso no tienen un segundo cromosoma X para compensar el problema. Por lo tanto, el defecto generalmente ocasiona aborto espontáneo, mortinato o muerte muy prematura.Resultado de imagen para sindrome de rett

Síntomas del Síndrome de Rett

  • Dificultades para recordar los hechos, comprender ideas o resolver
  • Retraso en la adquisición del habla.
  • Niños con llanto fácil y desconsolado.
  • Irritabilidad.
  • Apraxia o incapacidad para controlar los movimientos y, pérdida del tono muscular.
  • Patrones respiratorios anormales: apnea, hiperventilación, etc.
  • Se altera la conducción del impulso nervioso a través de las células cardíacas lo que produce trastornos del ritmo cardíaco como enlentecimiento de la frecuencia cardiaca (bradicardia) u otras arritmias.
  • Alteraciones en la masticación, deglución y digestión de los alimentos. Esto se traduce en dificultad para tragar, bruxismo (rechinar los dientes de forma involuntaria), movimientos involuntarios de la lengua, estreñimiento, dolor abdominal, reflujo gastroesofágico o cálculos en la vesícula biliar, llegando incluso al punto de que muchas niñas dependan de una sonda gástrica para su alimentación.
  • Crisis epilépticas tónico-clónicas
  • Desviación de la columna vertebral (escoliosis)