¿Cómo explicarle a mi hijo que soy mamá soltera?

No es noticia de último minuto que para concebir necesitamos a un hombre y una mujer, el esperma y el ovulo, “la abejita y la flor”, etc. Pero sabían que  según datos brindados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 24% de las madres peruanas asume sola la responsabilidad de la crianza de sus hijos, es decir, 1 millón 200 mil madres son las denominadas madres solteras.(2014)

Lo primero que deben saber es que ser madre soltera no es lo mismo que ser una madre sola. En mi caso, realmente nunca estuve sola. Si bien quien debería haberme acompañado en la aventura de ser mamá no estuvo ahí, su ausencia fue llenada desde el primer día con el amor y el apoyo incondicional de mi familia, quienes han estado a mi lado para todo, desde lo material hasta lo emocional, y por eso estoy profundamente agradecida. Nunca ha faltado quien me acompañe al pediatra, o me ayude a cambiar un pañal, o alguien que corra a la farmacia a media noche si mi hija tiene fiebre. Yo siempre me llamaba a mi misma como Señorita con hija, asi que “shu shu”  a la tonta idea de que mama soltera es mama sola! No estamos solas, tenemos a nuestros peques 😉

En fin… Uno de los retos a los que se enfrentan las mujeres que decidimos afrontar la maternidad en solitario es el de contarle a su hijo que son madres solteras. Yo más que nadie, sé que no es tarea fácil, pero es peor nunca hablar del tema. No crean que porque su peque no les hace mención o les pregunta sobre su papá es porque “no se da cuenta”. Es todo lo contrario!!! Desde muy pequeños, especialmente cuando empiezan a ir al nido, y les hablan de la familia es cuando se dan cuenta que “algo les falta”

No menospreciemos a los niños, no porque sean niños no deben saber la verdad! Ellos pueden ser más fuertes que las personas adultas, pero hay que hablarles con tacto, con palabras que ellos puedan comprender.

¿No sabes cómo empezar?

No existe la fórmula mágica para decirle a nuestro pequeño que hemos decidido llevar la maternidad nosotras solas, no hay una edad exacta en la cual le debamos contar la verdad, eso depende de cada una de nosotras. Envolver al hijo en una atmósfera irreal, en que todo es perfecto, no contribuye a prepararle para afrontar los problemas que se van a suceder en su vida. Si no tiene un papá que asuma su paternidad, es necesario que lo sepa. Por dura que sea, la verdad acaba doliendo menos que la mentira.

Si tiene menos de cinco años, no necesita explicaciones muy detalladas y es probable que no entienda todo al principio. Será suficiente decirle que existen muchos tipos de familias y que en la suya no convive el papá, aunque este padre exista. Entre los cinco y los ocho años, podrá comprender mejor las explicaciones y es casi seguro que preguntará sobre cómo es su padre y dónde está. Entre los nueve y los doce años el niño tiende a pensar en términos bueno/malo, correcto/incorrecto. Es importante explicarle que no hay nada de malo en una familia como la suya. Además de esto, sería recomendable en la medida de lo posible, responder a las preguntas sobre su padre de manera positiva.

Frases evasivas tales como: “tu padre murió” (sin que sea cierto), “tu papá trabaja muy lejos, pero alguna vez vendrá a verte” (se aturde al niño, porque intuye que su madre le miente), le desconciertan y le hacen sentir inseguro, peor que antes de preguntar por su papá.  Muchas veces cuando estamos frustradas por A o B motivos, aunque lo pensemos en alguna ocasión, aunque el cuerpo nos pida venganza, debemos frenarnos y no dar rienda suelta a la ira. La ira no cura, ni fortalece, ni aporta beneficios. Solo destroza tu presente. En esos momentos de ira es cuando como nacen  las expresiones como “tu padre no te quiere y por esa razón nos abandonó” o “tu padre es una hijo de p… y por su culpa vivimos como vivimos”,  ese tipo de frases solos nos “ayudan” a desfogar nuestra cólera, pero  no favorecen el crecimiento y el equilibrio de un hijo. Recuerda que las verdaderas razones son: Una cuestión de adultos. Y por lo mismo que es una cuestión de adultos, te aconsejo conversar con los adultos que te rodean para que nunca pero NUNCA digan algo negativo con respecto al padre biológico, eso no es bueno para el niño.

Ahora bien, muchas madres que hemos salido embarazadas a temprana edad y nos hemos visto solas en este proceso de gestación, nos ha entrado por un segundo la pregunta “Y si aborto?” Pero sabes algo….eso es algo que debe ir contigo HASTA LA TUMBA!! Tu hijo/a tiene que saber a ciencia cierta que eres su mamá, la persona que más le quiere en el mundo mundial. Él NO tiene que oír  si tuviste o no dudas acerca de la interrupción del embarazo, si tu familia insistió y tú te negaste, si el padre te puso contra las cuerdas para que abortases, si hubieras abortado de vivir en un país en que estuviera legalizado y al alcance de todas las mujeres no tiene que saber si estuviste dudando hasta el último momento de darlo en adopción o no. NO TIENE, NO DEBE SABER.

Lo único que debe saber es que a partir de los cuatro meses empezó a dar vueltas en tu pancita y le hablabas como si ya lo vieras en persona. Tiene que saber, que esperabas mucho conocer su carita desde que viste su primera ecografía, tiene que saber que lo amas hasta el infinito y más allá!!!

¿Hasta qué edad debe darse el pecho al bebé …

Todas las que hemos dado de lactar hemos escuchado diferentes comentarios muy fuera de lugar, entre los más comunes están: ¡Se te van a caer los pechos! ¿Estás segura de que tienes suficiente leche? ¿Será sustanciosa? Parece agua…

La verdad que para todas aquellas personas solo tengo algo que decirles…..

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Cortesía de Mamá Culpable

No es la primera vez que el tema de la lactancia materna se cuestiona. Muchas madres se preguntan hasta cuándo deben amamantar a su bebé. La respuesta es sencilla: hasta que la madre y el bebé quieran.

No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda alimentar al bebé exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses de vida y, después, combinar la lactancia materna con la alimentación complementaria hasta que el bebé tenga, al menos, 2 años. Así pues, la OMS recomienda que se amamante a los niños durante los 2 primeros años de vida como mínimo.

Hay poca información científica relativa al amamantamiento en la edad comprendida entre los 12 y los 24 meses y en adelante pues son pocos los niños que llegan a esas edades siendo amamantados, sin embargo la información disponible indica que incluso después de los dos años de edad la leche materna sigue siendo un excelente aporte de calorías y nutrientes. La leche materna nunca pierde su valor nutricional, por lo que continúa siendo adecuada para los niños durante la primera infancia. De hecho, es el alimento más nutritivo que existe en la naturaleza por sí sólo. La leche materna tiene un contenido de grasa relativamente alto comparada con la mayoría de los alimentos complementarios. Es una fuente clave de energía y ácidos grasos esenciales, que tienen una relación directa con el desarrollo cerebral de los niños y sigue siendo el alimento más completo desde el punto de vista nutricional. La leche materna se adapta a la edad del niño que la toma. Esto quiere decir que a medida que el niño crece la leche aporta más calorías.

Por otra parte, a través del consumo de leche materna, el niño recibe defensas de su madre. Puesto que el sistema inmunológico de los niños no madura completamente hasta, aproximadamente, los 6 años de edad, recibir defensas a través de la leche materna es muy positivo. Además, el pecho materno no es sólo alimento. Es consuelo, tranquilidad y bienestar para el bebé y el niño amamantado. El componente afectivo de dar el pecho es casi tan importante como el nutricional.

Como dato extra. Los niños amamantados son generalmente más delgados y se ha observado que parece ser un factor protector de la obesidad.

A mayor duración de la lactancia, menor riesgo de obesidad y sobrepeso. Se ha demostrado una prevalencia de obesidad a los 5-6 años de edad del 4,5% en niños no amamantados, del 3,8% en los amamantados durante 2 meses, del 2,3% de 3 a 5 meses, del 1,7% los amamantados entre 6 y 12 meses y del 0,8% en aquellos con lactancias superiores al año de edad.

En resumen…. Si desean darle de lactar a sus hijos hasta los 2-3 años (o más) pueden hacerlo, depende mucho de la madre y del niño si desean continuar o no con la lactancia. Pero no olvidar que a partir de los 6 meses ya se debe complementar la lactancia con alimentos sólidos.